Carlos Efrain Lobo : Arte en la calle peatonal


TEGUCIGALPA.- El arte en Honduras siempre ha tenido sus grandes marchantes, corredores o conocedores que se han dedicado a la venta y promoción de la pintura, y en los setentas ya destacaba la gran dama Rosa Eva Zúniga, la francesa exesposa de Marcel Rivera, la señora de artesanías Candú -de donde dicen algunos artistas salió la frase “ya la candú”- y otros que ahora olvido.

Carlos Efraín Lobo, desde los setentas, es un personaje muy querido en los círculos de la antigua calle peatonal, ahora el paseo Liquidámbar, un hondureño de gran valía quien es amigo de los artistas y hace posible que la obra de estos esté presente en hogares de mediana y poca economía de Tegucigalpa, y en la costa norte en casa de reconocidos turcos con pisto, como se dice popularmente.

Obra del artista Felipe Burchard

Sus clientes son personas que no van a museos, galería ni exposiciones para encontrarse con los mismos de siempre, con los que creen que “ayudan al artista” o los que piensan deben de enseñar a vestirse a los pobres artistas.

Y es así que desde esos días es amigo y marchante de Padillita, Burchard, Sergio, Ezequiel, Guardiola y Lutgardo, dignos representantes del desaparecido taller La Merced. Efraín nació en 1958 y desde los catorce años, al morir su padre, se vio obligado a vender en la calle para apoyar a su madre; vendía boletos del estadio, cuidaba y lavaba carros, no le gustaba ir a la escuela pues prefería el negocio y por un amigo entró al negocio del arte en la peatonal.

Obra del artista Sergio Almendarez

El hecho de que Carlos Efraín fue niño vendedor en la calle me hace preguntarme si en la nueva plaza Los Dolores, con sus modernos chorros de agua, permitirán a los niños vendedores de la calle refrescarse en sus aguas, pues circunstancialmente he visto cómo los sacaban de la gran piscina fuente que hubo frente a la catedral, y de otras que ahora son basureros en el bulevar Morazán y era triste ver cómo los sacaban violentamente.

Bueno, Carlos Efraín nos comenta que comenzó vendiendo paisajes a veinticinco y treinta lempiras y que el que el más caro que se vendía era Benigno Gómez a dos mil lempiras, que Ezequiel era difícil de vender pues la gente decía que su pintura era muy rara, que vendió la colección completa de Ruiz Matute “Tangos” súper barata y que Dino Fanconi continúa vendiéndose a muy buenos precios todavía.

También nos cuenta que le llevaba hasta veinte pinturas a Paul Vinelly y que este con el pie apartaba las que le interesaban y le ofrecía un precio paquete de tómelo o déjelo -situación que algunos artistas ya me habían contado hacía con ellos- y que ahora son piezas muy valiosas, igual sucede con otros clientes que adquirieron obra con él a precios bajísimos y que ahora está súper valorada.

Obra del artista Luis H. Padilla

Dice que ya no se vende como antes pues muchos se dedican a lo mismo y que las galerías les decoran y dejan a pagos las pinturas a los clientes; pero que está allí en la peatonal feliz de contribuir con la cultura, acercando la pintura desde hace cuarenta años a uno de los diferentes segmentos de compradores de arte, razón por la cual también Comentarte se suma a felicitarlo muy efusivamente. Nos leemos el próximo martes.

Por : Roger Silva Perez , Texto y fotografias cortesia del Diario La Tribuna

Síganos en Facebook y Twitter: roger_silva805@hotmail.com  

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