Entrevista con el artista hondureño Rafael Hernandez Casco


Por : Yanivis Izaguirre
Rafael Casco es un profesional hondureño del pincel que lleva su talento y altruismo a diversas partes del mundo. La vida lo guió hacia una carrera exitosa en las artes y la escritura.

El hondureño Rafael Casco en su estudio de pintura.

El hondureño Rafael Casco en su estudio de pintura.

TEGUCIGALPA,Honduras….. Desde pequeño, Rafael Antonio Hernández Casco supo que el futuro estaba en sus manos, literalmente, pues aparte de aprender a sembrar frijoles, maíz y amasar el barro para elaborar tejas, posteriormente las manos también le servirían para muchas tareas más, entre ellas ayudarle a su madre a realizar dibujos que le servían como material didáctico y, después, para la labor que estaba destinado sin saberlo: darle color y esperanza a las personas a través de sus obras pictográficas.
Sentía que usaba mis manos para crear algo”, comenta. Cuando escuchó a una amiga de su mamá decir, al ver uno de sus dibujos, “¿por qué no mete a este niño a Bellas Artes?”, Rafael se entusiasmó al deducir de qué se trataba, pero sin saber a ciencia cierta qué era eso de Bellas Artes.“Hasta ese momento desconocía de su existencia”, admite.
Sin embargo, esas palabras sonaban como una melodía para él y desde ese momento supo que allí comenzaría su vida artística.Inició su recorrido hasta lograr el título de maestro de artes plásticas, posteriormente se convirtió en un carismático docente en los centros educativos en los que laboró por algún tiempo.La pasión por la pintura seguía allí, como una sutil pincelada que manchaba sus pensamientos, algo le faltaba, pero aún no sabía qué… Mientras, dedicaba parte de su tiempo libre al trabajo del pincel y se metió de lleno en el aprendizaje del inglés pues, al fin y al cabo, la pintura no tiene idioma.Llegó el momento de elegir una carrera universitaria, así que se interesó por la psicología, guiado por la influencia de algunos conocidos.Aquí empezaría otra de las pasiones que mantiene hasta hoy.

La vida, una vez más, lo estaba preparando para algo, y esta vez ya no solo habían manchas en sus pensamientos, sino que el reguero de colores iba tomando forma. Rafael ya tenía claro que su formación artística debía servir no solo para hacer cuadros, sino también para pintarle una vida mejor a las personas que más lo necesitan, es decir, hacer trabajo social con niños en la calle o en alto riesgo de desintegración familiar.“Para este reto mezclé mi formación artística y la psicología, me interesé en que estas personas tuvieran una oportunidad de reencontrarse con ellos mismos y que se dieran cuenta que también son un ente de cambio para la sociedad”. Esta labor social lo llevó a presentar un programa de terapia artística, y este paso se convirtió en un salto que le dio a su vida un rumbo inesperado, llevándolo a lo que hoy por hoy se convertiría en una de sus mejores experiencias. Y es que gracias a esta iniciativa fue invitado por un programa llamado New Options, de la YMCA, en San José, California, para trabajar como voluntario creando murales con temas latinos y colaborando con las charlas de reintegración familiar para los jóvenes y padres de diferentes centros educativos.Retornó a Honduras en 1998, después del huracán Mitch, para presentar su programa con los niños de la calle en Casa Alianza. “Es hasta ese año cuando tengo la oportunidad de recompensar mi trabajo artístico con la colaboración de amigos y colegas, como el profesor Delmer Mejía, Rossel Barralaga, René Oviedo y otros compañeros del medio, quienes me motivaron a seguir en la búsqueda de mi camino como pintor artístico”, recuerda.Pero ahora tenía que pensar en aspectos clave, como aprender a desarrollar o definir su propia técnica o estilo. El ánimo que le dieron sus colegas fue el empuje que necesitaba para dar un paso más en esa vida artística que siempre había querido pintarse.Y como la inspiración viene de la naturaleza, las calabazas, peras, flores y libélulas se convirtieron en las musas que embellecían sus creaciones; a estos elementos se le sumaron figuras humanas, especialmente de mujeres y niños.

Pero los niños no solo estarían presentes en sus cuadros, sino también en su vida cotidiana. Es así que en 2005 viaja a Tennessee para seguir trabajando con menores y programas que refuerzan las tradiciones y la cultura latina en Estados Unidos. “En el centro hispano del este de Tennessee he creado programas de elaboración de máscaras, llamados máscaras interculturales, con la ayuda de niños con raíces latinas”, comenta Rafael.

RECONOCIMIENTOS. Su trabajo artístico y altruista le ha valido varias menciones, entre ellas: Mención al mérito con su pieza Tree of life (árbol de la vida), en la Escuela Nacional de Arte y Artesanías en Gatlinburg, Tennessee; en 2011 fue seleccionado por la misma escuela para asistir a una exhibición con los artistas del condado de Sevier y participar con siete de sus piezas recientes, una de estas ganó mención de honor.También formó parte del primer festival cultural en el condado de Sevier llamado United Cultures, en donde realizó una exposición de sus piezas de artesanías en madera, yeso y látex, que acompañaron su muestra de pinturas. Ha participado en la exposición “Frutos Latinos”, de la organización Hola Hora Latina y el museo de arte en Knoxville.Recientemente sus obras viajaron a Turku, Finlandia, para participar junto a un grupo de connotados pintores hondureños en la exposición “Arte sin fronteras”.Próximamente Rafael estará presente en la Traveling Exhibition, que iniciará en San Petersburgo, Florida, exposición que estará conformada por 13 artistas hondureños.

NUEVOS PROYECTOS. El presente se pinta más claro para Rafael. Actualmente es un artista hondureño consagrado no solo en su patria, sino también en Estados Unidos. Quienes lo conocen destacan su profesionalismo en el arte del pincel y su devoción por ayudar a los más necesitados, participar en obras sociales y, por supuesto, exportar, exponer y ensalzar la cultura hondureña y latinoamericana.Rafael Casco comparte algunos de sus proyectos, entre los que destacan seguir con el trabajo de campo en la investigación de las tradiciones y cultura latina en el este de Tennessee.

También continuará con la búsqueda de espacios junto a la organización no gubernamental Hola Hora Latina, para la creación de más programas que fomenten y desarrollen el interés por mantener vivas sus raíces latinas. “Estos programas serán dirigidos a niños y adultos del este de Tennessee por medio de la danza, música, artes plásticas, y otros”, explicó Rafael, quien adelantó que está escribiendo un libro titulado “El ciclo”: “En mis planes también está crear un libro con mis obras más sobresalientes”.Otro de sus proyectos a corto plazo es abrir en este mes de marzo una compañía de promoción de artistas en Estados Unidos, que incluirá bellas artes, cerámica, escultura, música, bailarines, bandas y escritores. “La intención es promover principalmente a los artistas hondureños”, dijo en relación a la compañía, que se llamará Dragonfly Art Dimensions.
Cortesia de : El Heraldo Sección : Revistas

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