Santos Arzú: poética contemporánea en evolución


El pintor hondureño Santos Arzú Quioto en el montaje de su más reciente obra “La alfombra” (2013).

El pintor hondureño Santos Arzú Quioto en el montaje de su más reciente obra “La alfombra” (2013).


Si se habla del arte contemporáneo en Honduras, la obra de Santos Arzú Quioto es tema de partida y de regreso. Y el regreso implica caminar sobre la frontera de dos siglos cuyas décadas, la del fin del siglo XX y la del inicio del siglo XXI, están signadas, en nuestro caso, por esa deriva mental e ideológica de los noventa que hicieron que el arte hondureño, de aquella aventura estruendosa del realismo social, volviera a cierto estado de contemplación donde lo político se reinterpretó, pero no como la pieza única de la partida, sino como una de las piezas y de las jugadas; es así que surgen proyectos cuya esencia (que también es política) visita el imaginario del hombre hondureño desde el existencialismo, la antropología y lo etnográfico.

Radiografía de Arzú Quioto (1997).

Radiografía de Arzú Quioto (1997).

La mirada es diferente: a la representación pura se antepone lo conceptual, pero con formas de comunicación que rebasan la sola narrativa de interpretación de elementos de la tradición y que presta de la tecnología, de la vida industrial, de la transfigurada cotidianeidad invadida de nuevos objetos, o de otras disciplinas, unos aspectos formales que en definitiva proponen un arte diferente. EL CONTENIDO. Y cómo no pensar en la obra de Arzú Quioto en ese espacio temporal… en una pintura que ha dado muestras de diálogos definitivos respecto a su existencia y a la existencia del hombre.

 Una de sus obras: “Caronte”.

Una de sus obras: “Caronte”.

Desde 1995 cuando el parte de aguas irrumpe y arrasa aquellos trabajos ligados directamente al arte figurativo en la trayectoria de Arzú Quioto (aunque después en su “Caronte” este dualismo, figuración, abstracción, rasgos lejanos aún en pugna, redefinen la exploración de la materia y sus formas) para comenzar un viaje que pasará por obras y exposiciones que son referencias obligatorias, tal como “Templo en ruinas” en 1995, “Memoria fragmentada” junto a Bayardo Blandino, “Puntos cardinales”, su obra “El Almario” en 1998.

Un detalle de su cuadro “Espacio irreductible”.

Un detalle de su cuadro “Espacio irreductible”.

Y desde luego, en la primera década de este siglo, uno debe volver la mirada al proceso de la obra de Arzú Quioto, su continua presencia al margen de los eventos y potenciando ese compromiso consigo mismo; esta observación sin duda es esencial pues define más que la acentuación de una disciplina profesional, la continuidad de la edificación del universo de este artista, sus preocupaciones y aspiraciones que sin duda tensan la consolidación de una obra siempre en evolución, donde se identifica la visita a la materialidad pictórica.

Una pieza invaluable denominada “El almario” (1998).

Una pieza invaluable denominada “El almario” (1998).

El uso de los formatos a gran escala, la indagación de la memoria y los conflictos que supone el olvido o los compromisos éticos de no olvidar; pues la pintura de Arzú Quioto está envestida de ciertos rituales creativos que dinamitan la historia para fragmentarla y representarla como relato efímero de un devenir más complejo que se niega a ser encapsulada en los legajos de lo que Gasset llamaba “el bárbaro especialista”, ese producto de la modernidad donde la especificidad que exige la ciencia y el conocimiento plantea en el devenir unos relatos trascendentales para unos y periféricos para otros

El pintor hondureño Santos Arzú Quioto en el montaje de su más reciente obra “La alfombra” (2013).

El pintor hondureño Santos Arzú Quioto en el montaje de su más reciente obra “La alfombra” (2013).

.Es así que de nuevo uno debe citar “Los errantes” (2007), “El espacio irreductible: exvotos” (2008), “El insectario” (2010) y su nuevo proyecto en desarrollo desde 2011 “Centrifuga: la gran batalla” o “La alfombra” (2013), proyectos que moldean la historia del arte hondureño, junto a otros tan escasos ejemplos en nuestro arte.

Por : Salvador Madrid / cortesia de : Diario El Heraldo / (Sección Revistas)

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